viernes, 8 de enero de 2010

Desafíos Culturales para el próximo Gobierno (Publicado en La Tercera On Line)

En vista de que estamos próximos a elegir a un nuevo presidente y a una nueva administración, es conveniente señalar cuáles serían los eventuales desafíos en materia artístico - cultural que se deberían enfrentar en los próximos cuatro años. Existen cuatro puntos que pueden ser abordados conjuntamente, con el fin de potenciar los que se ha logrado y mejorar las deficiencias aún existentes.

En primer lugar, el mejoramiento de la educación artística que se da en los colegios es de vital importancia para lograr crear hábitos culturales en la población y lograr dar a conocer las distintas manifestaciones artísticas existentes en el mundo actual. Los principales obstáculos que enfrentamos en la actualidad son el tardío comienzo de ésta (en muchos colegios empieza en quinto básico), la deficiente formación de profesores del área, y la poca importancia dada por el establecimiento educacional a las asignaturas relacionadas. La forma de revertir esto es el trabajo focalizado con los estudiantes (por ejemplo, dividiendo el curso en dos, lo que implica la contratación de un nuevo profesor, práctica que se da en establecimientos con excelente resultado) que permita un trabajo más eficiente y de mayor calidad; una mayor exigencia a la hora de contratar al pedagogo; y lograr hacer partícipe a los padres de los beneficios que promueve la práctica artística (ver columna). Para esto es imperativo un trabajo conjunto de políticas culturales y educacionales.

En segundo lugar, la diversificación del financiamiento es de vital importancia. En esto momentos gran parte de las actividades artísticas son financiadas por fondos del Consejo de la Cultura, incluso las que se realizan en alguna municipalidades. Es cierto que existen espectáculos con aporte privado, pero estos son de gran envergadura, y se realizan, pese a las grandes limitaciones existentes en la actual normativa (ver columna). Muchas veces, temporadas de conciertos, exposiciones, itinerancias, etc., que no están enfocada a un público masivo, no pueden encontrar respaldo en ninguno de los dos frentes, lo que impide su realización, siendo este tipo de actividad, de menor envergadura, muy propicia para realizarse en lugares de riesgo social o que no tienen acceso a manifestaciones artísticas con frecuencia, debido a factores geográficos o de seguridad.

En tercer lugar, y muy unido al tema anterior se encuentra el potenciamiento de los Fondos Concursables. Sin lugar a dudas se ha logrado un gran avance en este aspecto en lo últimos años, pero hay elemento que deben ser mejorados para lograr que la cultura artística se desarrolle de mejor manera, especialmente, si se financia con fondos públicos. Un primer aspecto es la evaluación de proyectos en relación a si se logró llegar al público estimado en el proyecto, factor fundamental a la hora de decidir cuáles se aprueban y cuáles no. En ocasiones, proyectos de gran envergadura no tienen el público estimado debido a que la labor de difusión no se realiza eficientemente, sin que esto signifique una merma en los antecedentes del responsable del para postular a un proyecto futuro. No se trata de que todo lo que se financia sea masivo, sino que se traten de cumplir las proyecciones de espectadores que el mismo responsable del proyecto se autoimpone, dando un gran importancia al factor difusión. Por otro lado existe una irregularidad de eventos en el tiempo por las características de adjudicación de los fondos. Por ejemplo, si un año se presenta un festival en una zona de riesgo social, el que éste se repita depende en gran medida que el responsable presente un nuevo proyecto al año siguiente. Esto se evidencia en el hecho de que muchos proyectos de itinerancia, exposiciones, etc., no perduran en el tiempo, lo que determina que muchas veces los fondos sean una forma de recaudar dinero para los artistas, más que una manera de dar cultura a largo plazo a la sociedad. Es en este punto que podría existir una especie de licitación que emane de la institucionalidad en zonas que ameriten proyectos artísticos que cambien el entorno cultural de un determinado sector, lo que lograría trabajar a largo plazo las iniciativas de este tipo. Y por último, se debe poner énfasis en que los proyectos que se realicen año tras año, apunten a un cofinanciamiento creciente, debido a su aumento de público y credibilidad, es decir, que los fondos no lo financien totalmente, sino que este paulatinamente financie su realización a través de aportes privados y públicos con el fin de que estos últimos puedan ir apoyando a otras ideas que vayan naciendo.

En cuarto lugar, y quizás uno de los puntos de mayor urgencia, es el aumento cualitativo de proyectos sociales-culturales, que terminen con la desigualdad existente en muchas zonas de nuestro país. ¿Cuáles son estás? Zonas en riesgo social y zonas rurales. Debido a que éstas se encuentran alejadas de centros culturales comunales, muchas veces el acceso a la cultura y al arte depende en gran medida de la iniciativa de fundaciones u ONGs que buscan cubrir la falta de oportunidades. El problema es que no se pueden mantener en el tiempo debido en gran medida al financiamiento. Y aquí es dónde las políticas culturales deben actuar con gran urgencia. Porque cambian el entorno, revitalizan el espacio público, potencian el sentido comunitario, y logran entregarle a gente con menores oportunidad la posibilidad de apreciar manifestaciones artísticas de gran calidad, sin que tenga que viajar kilómetros para verlas. Y si a esto se le suman la realización de talleres, clases de instrumento u otras formas de aprendizaje, se logrará paulatinamente cambiar la realidad existente. Colegios, parroquias, etc., son lugares que pueden albergar estas instancias comunitarias que terminarían con esta desigualdad.

Se ha avanzado. Hay más fondos, más iniciativas, más conciencia. Sin embargo todavía no se puede decir que el arte y la cultura son apreciados por todos los chilenos. Hay deudas importantes, dolores y carencias fundamentales que necesitan ser abordadas con urgencia. Esos son nuestros principales desafíos.


Publicado en La Tercera Online:

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Concierto Ensamble Crónica en Observatorio Lastarria, 3 de diciembre


Este jueves, en el Observatorio Lastarria, se presentará el Ensamble Crónica, conjunto que formo junto a la destacada flautista Francisca Fernández. En la ocasión interpretaremos obras de los compositores Mauro Giuliani, Antonio José, César Vivanco y Roberto Sierra. La entrada es liberada.



Reseña de los intérpretes


Nicolás Emilfork

Guitarrista nacido en Santiago de Chile. Obtiene su Licenciatura y Título en Interpretación Musical en Guitarra, ambas con distinción máxima, en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en la cátedra del maestro Ernesto Quezada. Se ha perfeccionado tomando clases magistrales y cursos con Hopkinson Smith, Roberto Aussel, Carlo Marchione, Eduardo Catemario, Alvaro Pierri, Alex Garrobé, y Margarita Escarpa, entre otros. Ha sido premiado en concursos en Chile, España y Grecia, además de haber sido apoyado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Se ha presentado como solista en Chile, Argentina, Francia, España, Grecia, Portugal, Austria y Marruecos. Destaca su participación en el Festival Internacional de Guitarra Entrecuerdas,; en XXV Encuentros Musicales de La Serena; en el Festival Internacional Guitarras de América; en el VIII Festival Internacional de Guitarra Ciutat d’Elx, España; en la I Temporada de Nit de Concerts Clasics a Santa María de Solanes, Catalunya, España; y en el Festival Internacional des Cordes Pincées 2009, Marruecos. Es profesor titular de la cátedra de guitarra del Conservatorio Sergei Prokofiev de Viña del Mar. También se desempeña como blogger del Diario La Tercera Online en internet. En el ámbito de la música de cámara, es integrante del dúo Emilfork – Olivares, junto a la mezzosoprano Nurys Olivares; y el Ensamble Crónica, junto a la flautista Francisca Fernández.


Francisca Fernández


Flautista y psicóloga nacida en La Serena. Comenzó sus estudios de flauta en la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen con la profesora Clarina Ahumada. El año 1997 se traslada a Santiago a la cátedra del profesor Hernán Jara en la Escuela Moderna de Música. Ha participado en clases magistrales con los maestros Aurele Nicolet, Felix Renggli, Pierre-Yves Artaud, Robert Langevin y Lars Nilsson. Ha sido premiada en Concursos en Chile y Argentina, además de recibir la Beca Presidente de los Estados Unidos (1998) y Beca de Amigos del Teatro Municipal de Santiago (2003). Se ha presentado como solista y músico de cámara en las salas más importantes del país. En su carrera destaca su participación en el Bowdoin Summer Music Festival 97 (Maine, USA), y en las XXXV Semanas Musicales de Frutillar. Entre los años 2001 y 2003 se desempeñó como primera flauta solista de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional. Durante el mismo período fue parte del Quinteto de Vientos Urbano. El año 1998 fue aceptada como alumna de Bachillerato en el Manhattan School of Music (New York), sin embargo, decide permanecer en Chile e ingresa a la carrera de Psicología en la Universidad de Los Andes, continuando su carrera musical de manera paralela. Actualmente es parte del Ensamble Crónica junto al guitarrista Nicolás Emilfork. También se desarrolla como gestora cultural, destacando la dirección de la Temporada de Conciertos en San Cayetano en La Legua.

sábado, 17 de octubre de 2009

Concierto de guitarra en el Santuario del Padre Alberto Hurtado, 17 de octubre

Estimado amigos,
El próximo sábado 17 de octubre, a las 19:30 hrs. daré un concierto de guitarra en el Santuario del Padre Alberto Hurtado, antes de iniciar una pequeña gira de conciertos en Marruecos en el marco del Festival Les Cordes Pincées.
En la ocasión interpretaré obras de Johann Sebastian Bach, Antonio José, Carlos Pérez y Sergei Rudnev.
La entrada es liberada.

Un abrazo,

Nicolás

COMUNICADO DE PRENSA



El destacado guitarrista Nicolás Emilfork, premiado en Chile, España y Grecia, se presentará en concierto, el próximo sábado 17 de octubre, a las 19:30 hrs. en el Santuario del Padre Hurtado, en el marco de las celebraciones del aniversario de la canonización de San Alberto Hurtado. Posteriormente, Emilfork, iniciará una gira de conciertos por Marruecos invitado por el Festival Les Cordes Pincées, de Rabat.

En el concierto interpretará obras de Johann Sebastian Bach, Antonio José, Sergei Rudnev y Carlos Pérez.

La entrada es liberada.

Sábado 17 de octubre, 19:30 hrs.
Av. Padre Alberto Hurtado (ex General Velásquez) 1090
Metro San Alberto Hurtado (línea 1)
Más información en www.santuariopadrehurtado.cl y www.nicolasemilfork.cl


Reseña del intérprete

Guitarrista nacido en Santiago de Chile. Obtiene su Licenciatura y Título en Interpretación Musical en Guitarra, ambas con distinción máxima, en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en la cátedra del maestro Ernesto Quezada. Se ha perfeccionado tomando clases magistrales y cursos con el laudista Hopkinson Smith, y con los guitarristas Roberto Aussel, Carlo Marchione, Eduardo Catemario, Alvaro Pierri, Alex Garrobé, Roman Viazovskiy, Margarita Escarpa y Zoltan Katona, entre otros.

Ha sido premiado en concursos en Chile, España y Grecia, además de haber sido apoyado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Como intérprete se ha presentado como solista y músico de cámara en importantes salas del país. En el extranjero se ha presentado como solista en Argentina, Francia, España, Grecia, Portugal y Austria.

Es profesor titular de la cátedra de guitarra del Conservatorio de Música Sergei Prokofiev. También se desempeña como blogger del Diario La Tercera Online en internet.

viernes, 2 de octubre de 2009

Cultura y superación de la pobreza (Publicado en La Tercera On Line)

Sin lugar a dudas, la superación de la pobreza es uno de los grandes problemas que quedan por resolver en nuestro país. Sin embargo, la gran mayoría de las veces, se analiza la pobreza desde lo material, sin tocar con especial énfasis aspectos como la educación y el acceso a la cultura. Desde la creación de los fondos de cultura, el aumento de producción de obras de arte (musicales, artes visuales, teatro, etc.) ha crecido notablemente. Numerosos proyectos se han realizado por creadores jóvenes y consagrados. Pese a que todos tienen como requisito el tener un efecto social importante, no es posible señalar si estos se han distribuido de manera equilibrada en las distintas comunas de Chile, determinando una distribución proporcional y equitativa de los eventos culturales financiados con los recursos del Consejo de la Cultura.

Por otro lado, la gran mayoría de los conciertos de música clásica se realizan en las comunas de Santiago, Providencia y Las Condes. Esa cifra disminuye notablemente en regiones. Si hablamos de música popular, ésta muchas veces se vuelve más inaccesible, debido a los altos precios de las entradas a estos recitales. Pese a que muchos espectáculos financiados con los fondos de cultura son gratis, la regularidad no está determinada por temporadas estables en sectores de escasos recursos. Por el contrario, las temporadas regulares están presentes en las comunas antes señaladas. El resto depende fuertemente de una iniciativa municipal, un proyecto del Fondo de la Música, o proyectos musicales relacionados con instituciones, que muchas veces son aislados y no sustentables en el tiempo. Hay excepciones sin lugar a dudas, pero no se puede afirmar que todos tienen acceso por igual. Existen factores de distancia geográfica y factores económicos que impiden a una familia de escasos recursos acceder a un espectáculo de calidad. Y por otro lado, cuando se logra que agrupaciones, por ejemplo, de música clásica vayan a sectores más vulnerables, ofrecen un programa “más oreja” distinto al que harían en sus temporadas regulares. La razones que dan, es que el público no está preparado. Lo lamentable es que se supone a priori una reacción del público frente a una determinada música, que no es real necesariamente. Se piensa que no es un público muy informado, razón por la que se le ofrece un programa distinto, segregando entre un público entendido y otro que supuestamente no lo es. Recuerdo una charla del director del Centro Matucana 100, quien relataba una experiencia con un Techo para Chile, a través de un proyecto de arte contemporáneo. Luego de hacer la preparación de los participantes, a través de clases de apreciación del arte, resultó que tanto los voluntarios (que en su mayoría proviene de los mejores colegios de Chile) como los pobladores sabían muy poco de arte, de lo que se puede desprender que la pobreza cultural es trasversal, por lo que el supuesto público más entendido muchas veces no es tal.

Las posibilidades de realizar actividades artísticas prácticas como tocar un instrumento, asistir a talleres, también son distintas según las posibilidades económicas que la familia tenga. Los colegios particulares tienen muchas más oportunidades, a través de talleres como orquesta, etc., comparados con los municipales, lo que determina una falta de oportunidades en los sectores de menos recursos, sobre todo en aquellos que no acceden al programa de Orquesta Juveniles, que es quizás uno de los grandes proyectos realizados durante los últimos años.

Y en tercer lugar está la falta de formación artística, que pese a ser en muchas ocasiones transversalmente deficiente, tiende a caer en los sectores de menores ingresos, debido a que mantener asignaturas artísticas, implica un gasto importante: instrumentos, taller de pintura, materiales, etc. Son elementos que tienen que estar para desarrollar la asignatura de la mejor manera.

¿De qué manera solucionamos esto? Creo que se debe fomentar la formación artística en los colegios, pero no para formar sólo artistas, sino que para desarrollar el interés, potenciando los beneficios de esta práctica. Por otro lado incentivar las donaciones privadas fuertemente, potenciando el financiamiento de temporadas regulares en zonas de escasos recursos y también en regiones. Y en tercer lugar, potenciar fuertemente el rol de las municipalidades en materia cultural a través de alianzas con instituciones de formación artística que incentiven el desempeño de sus mejores estudiantes en conciertos, talleres, etc., en lugares donde sea difícil el financiamiento y el acceso.

En síntesis creo, que es hora de preocuparse fuertemente por el acceso del público a la cultura. No sólo se debe financiar y subvencionar al artista, sino que se debe fomentar la participación del ciudadano en la apreciación cultural, pese a que éste no tenga los recursos necesarios. Y si los tiene, debemos preocuparnos de que éste reciba una formación que le permita acceder al arte con curiosidad, interés y alegría. Porque el arte fomenta el desarrollo intelectual, llena el espíritu y nos permite apreciar y practicar en conjunto. Si queremos superar las desigualdades tenemos que pensar que en el arte no es necesario sólo el creador; también lo es el público, quien finalmente es el que recibe la obra, por lo que debemos tratar de que cada chileno tenga acceso a ésta.


Publicado en La Tercera Online:
http://blog.latercera.com/blog/nemilfork/entry/cultura_y_superaci%C3%B3n_de_la

"Papá, Mamá; quiero ser músico" (Publicado en La Tercera On Line)

No es una frase que la mayoría de los padres quisieran escuchar de sus hijos cuando señalan que quieren hacer con su vida. ¿Por qué? Por que en nuestra sociedad contemporánea ciertas actividades, muchas veces actividades o profesiones artísticas son poco rentables desde el punto de vista económico. ¿Fue siempre así? Quizás, no. Quizás la actividad artística se desarrollaría con mayor facilidad si tuviéramos una sociedad que viera en la cultura un patrimonio, una forma de vida que permite crecer en todos los aspectos educacionales, sociales y económicos. Pero eso es parte de otro debate. La presente columna tiene como fin tratar de ayudar a identificar de qué manera se puede guiar a los jóvenes que desean seguir un camino de este tipo, o cuáles pueden ser los pilares fundamentales a la hora de elegir un camino similar.

Quizás lo primero que hay que señalar, es que el estudiar música, no es sólo una búsqueda profesional si no que es una vocación. ¿Son todas las profesiones vocacionales? Me atrevo a decir que no. Una de las grandes características de la actividad musical, es el hecho de que tiende a ocupar todas las horas del día. ¿Por qué? Porque no es un trabajo desde el punto de vista tradicional; es más que eso. Es trabajo y hobbie; es lo que hace subsistir y lo que entretiene; lo que llena la vida en muchos aspectos. Es una actividad por la que uno debe ser capaz de sacrificar muchas cosas, ya que necesita mucho tiempo de elaboración, y un perfeccionamiento permanente, que ocupa las horas de trabajo y las de esparcimiento. Por ende, si uno ve que un joven le dedica gran parte de sus tiempos libres, que ensaya y toca todos los días (y cuando digo todos, me refiero de lunes a lunes), es una señal de que hay seriedad en la práctica. Si por el contrario, se ve que sólo se dedica intermitentemente; si muchas veces las fiestas están primero que el estudio y los ensayos; se puede señalar que hay un gusto, pero no una necesidad imperiosa de crear o dedicar horas valiosas a la música.

Por otro lado, no hay que engañarse, en el sentido que sí es difícil vivir de la música. Hay renuncias, sacrificios, muchas horas de trabajo que no tienen un premio económico inmediato. Por lo tanto, hay que ser consciente de eso. Si no se toma con esta mirada, es mejor dedicar parte del tiempo a la música, y otra a un oficio o profesión de una rentabilidad mayor o más inmediata. Y eso es importante, porque a lo largo de la vida, lo fundamental es que la gente sea feliz. Y muchas veces ocurre que hay músicos que nunca más se perfeccionan, que no estudian más, manteniendo una queja constante sobre el oficio musical. Pero esas condiciones uno las sabía desde el principio (posible inestabilidad laboral, estudio y perfeccionamiento permanente, etc.), pero también se cuenta con la posibilidad real de que en uno mismo están las oportunidades, mediante la innovación, la creación y el perfeccionamiento de crecer como artista en cuanto a posibilidades laborales. Por el contrario, uno se encuentra muchas veces, con ingenieros, médicos, abogados, etc., que dedican parte de su vida a la música, y que son inmensamente felices, ya que desarrollan sus capacidades artísticas de gran manera. Quizás no desarrollen estas capacidades con la misma profundidad que un profesional, ya que para lograr esto hay que dedicar muchas horas y días de trabajo, sacrificios que no pueden o no quieren realizar; pero sí ven en la música una posibilidad real de creación.

Un tercer aspecto es la disciplina como eje fundamental de la práctica y en el perfeccionamiento de la actividad musical. La disciplina de trabajar todos los días, con concierto, sin concierto, deprimido, contento. Es lo que permite solucionar problemas técnicos y lo que da la posibilidad de encontrar la solución o la frase musical que ha estado dando vueltas en la cabeza durante días. Nunca olvidaré la frase que un amigo me dijo alguna vez:” es fácil estudiar cuando uno está bien, cuando se está alegre; lo difícil es hacerlo en las condiciones adversas, triste; ahí se ven los capaces. Uno mismo es su juez, uno mismo sabe si lo está haciendo bien o no”.

Y un punto fundamental es que el artista debe tratar de ser un hombre culto y que sepa desarrollarse también intelectualmente. Si uno mira a músicos de distintas latitudes como Glenn Gould, Daniel Barenboim, etc., son hombres que además de desarrollar la faceta más técnica, son capaces de ver la música con perspectivas variadas y multidisciplinarias, lo que posibilita sobrevivir de mejor manera en un mundo que cambia con mayor velocidad cada día. Por ende la lectura, el estudio de la realidad contemporánea, contribuyen a un desarrollo artístico que no sólo involucra la parte mecánica, sino que también otros aspectos que le dan contexto a la práctica artística. Y más aún, en tiempos en que los músicos deben auto-gestionarse, realizando proyectos, solicitando fondos, etc. Todas instancias que exigen un domino de conocimientos que desbordan el oficio estrictamente musical.

Pero toda la formación se verá fortalecida en la medida que se cuente con un entorno familiar que lo apoye en todos los sentidos. Que apoye en su decisión, que celebre los logros y que fomente la autocrítica, con el fin de que se potencien las virtudes y se corrijan los defectos, ya que muchas veces la actividad artística hace ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. La única manera de mejorar el desempeño artístico personal, es corrigiendo los errores y viendo en otros, atributos positivos en su manifestación musical que pueden enriquecer el lenguaje de cada uno.

En síntesis, la elección de querer dedicarse a la música, es una decisión que responde a una necesidad, más que al sólo gusto por la música en sí. Es una forma de vida, que incluye sacrificios, disciplina, y autocrítica. Pero que tendrá como premio la posibilidad de unir de la mejor manera el disfrute del oficio, con el trabajo con el cual uno se gana la vida, contando siempre con un apoyo familiar que le de cobijo, y que lo ayude a mantener una autocrítica que permita un desarrollo constante.

PD: Un gran texto que refleja el rol y las motivaciones del artista, lo podemos encontrar en uno de los escritos de Gabriela Mistral.


Gabriela Mistral

Decálogo del Artista

I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.

VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.

VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.

X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.



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jueves, 6 de agosto de 2009

Música Clásica, ¿existirá en cincuenta años más? (Publicado en La Tercera On Line)

Música Clásica. Curioso concepto, ¿no? Las definiciones sobre que es música clásica muchas veces tienden a generar más prejuicios que incentivos para escucharla. Y claramente, en el último tiempo, ha salido perjudicada, porque ha sido catalogada como una música para unos pocos entendidos, e incluso más allá, para gente mayor y poco jovial. No es casualidad que algunos académicos o gente ligada al mundo de los conservatorios la catalogue como música docta. Y justamente, en tiempos en que los teatros de ópera y música sinfónica realizan una serie de incentivos económicos para atraer al público joven a sus salas, cabe la necesidad de preguntarse si no es hora de atacar el problema de raíz, con el fin de convertir a la música clásica en una manifestación artística a la que todos sientan que pueden acceder.
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¿En qué momento la música clásica se parece más a un práctica arqueológica, digna de un museo que a una manifestación contemporánea? Quizás fueron muchos factores los que determinaron esta situación. Por un lado, dejó de practicarse en nuestras casas y en los colegios de manera seria. Actualmente, podemos encontrar talleres colectivos, pero está comprobado que la enseñanza del instrumento debe ser focalizada, ya que cada alumno posee virtudes y defectos propios, no asimilables al conjunto. También contribuye el hecho de que actualmente, salvo excepciones, es ejecutada con poca frecuencia, y en pocos teatros. Otro factor es que los conservatorios dejaron de fomentar la enseñanza de obras modernas, en una suerte de censura a las obras de menos de cincuenta años de antigüedad. Fue en los momentos en que el músico se centró en su ego, en su renuncia a la dimensión pedagógica de la disciplina artística, centrándose solamente en su rol virtuosístico, dejando de lado un repertorio contemporáneo de difícil audición pero que tiene absoluta relación con la realidad contemporánea, ya que es realizada por compositores de nuestro tiempo. Se debe también en la indiferencia a la llegada de nuevas tecnologías, en la indiferencia y desidia de preguntarse si tiene sentido la forma en como hacemos los conciertos; en el miedo a hablar sobre el escenario para explicar que es lo que tocamos, y cuál es su contexto y motivación. Y se debe fuertemente, a la indiferencia institucional de las Facultades de Arte hacia los profesores de música, despreocupándose de darles un formación correcta, dejando de lado la exigencia de ser una carrera universitaria y dejando de potenciar que los realmente interesados en enseñar hagan las clases, y no que músicos lo utilicen como una mera forma de sobrevivir, sin preocuparse de ver que no sólo los talentosos aprendan.
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No se puede negar que la música de tradición escrita es más compleja; sin embargo esto no le resta la posibilidad de que pueda ser apreciada por gente que no está ligada al mundo académico. El problema es que la cantidad de mitos en relación a ésta son tantos, que han creado una serie de prácticas que no tienen un real fundamento, determinando que la gente se aleje de los conciertos y de la práctica instrumental. Recuerdo una anécdota de un destacado director de orquesta chileno, en su curso de Apreciación Musical. Ante la pregunta de los estudiantes sobre cómo debían vestirse para ir a ver la Ópera al Municipal (si debían ir formales o no), la respuesta del profesor fue: lo único que necesitan es lavarse bien las orejas para escuchar mejor. Y es cierto, no se necesita más que eso. Obviamente, el conocer el libreto, las motivaciones del compositor, ayudarán, pero no son condiciones sine qua non para apreciar la música.
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Otro aspecto que se ha convertido en una práctica que tiende a incomodar al público es el cuando aplaudir. Una anécdota para ejemplificar. Estando en un concierto de un Trío de Música de Cámara, alguien al finalizar el primer concierto aplaudió, seguramente, admirado de lo que acababa de escuchar. Pero el violinista levantó su brazo e hizo un gesto imperativo, con gesto serio y ceño fruncido, de ¡momento!, que nos asustó a todos. ¿Cómo puede un auditor saber? ¿Qué hubiera pasado si es la primera vez que fue a un concierto? Quizás su enseñanza musical se basó en la flauta dulce de plástico, y en clases de música en el colegio en que le enseñaron todos los años lo mismo. No es forma de educar a la gente, ¿no?
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Y un tercer aspecto es el mito sobre el intérprete que no debe pronunciar palabra sobre el escenario, ni siquiera para anunciar el bis. Esto se debe a la incapacidad de ciertos intérpretes para explicar lo que se está tocando. Muchas veces el programa puede ser un elemento que ayuda a la comprensión, sin embargo en muchas ocasiones, no hay programa impreso. Y en otras el intérprete si habla, no se expresa de la manera adecuada.
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¿Cómo podemos cambiar el panorama? Porque por más incentivos económicos que pongamos, si el publico no conoce, o si no ve en el concierto una experiencia artística que lo interpele, difícilmente, logrará acercarse.
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¿Qué hacer? Quizás se puede mejorar en algunos aspectos claves, que ayudarían a fortalecer las audiencias de la música. Primero el como llamamos a los conciertos. Si decimos que son conciertos de música docta, no tendremos una respuesta muy adecuada. Si los nombramos como recitales de música clásica, no estaremos innovando. ¿Por qué no simplemente Música? Y la especificación estará dada por las obras y los compositores que se interpreten en cada ocasión. Segundo, la elección del programa, de acuerdo al posible público que asista a dicho concierto. Un repertorio variado dentro de los estilos que se propongan. Pero sobre todo un repertorio que sea explicado. ¿Cuántas veces no hay programas o solamente autores sin fecha de nacimiento, obras sin descripción, etc.?
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Y como gran objetivo a largo plazo, intentar que la música que se da en los colegios y, sobre todo, la práctica de ésta, sea preocupación de los intérpretes y de los conservatorios. Difícilmente, alumnos que no hayan escuchado a Bach, Beethoven, Debussy, Berio, etc., o que no hayan tocado obras suyas, decidirán ir a un concierto en el futuro. Y más aún si en la familia tampoco se escucha esta música.
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En síntesis, es urgente reenfocar la forma en como practicamos, enseñamos y damos a conocer la música. Si queremos que las obras que grandes hombres crearon siglos atrás se sigan escuchando, debemos refundar los cimientos de nuestra práctica. Si no, en 50 años, difícilmente, escucharemos obras de Bach, Beethoven, Ravel, o Berio, en vivo. Tendremos que visitar Internet y asistir a museos de “música clásica”, momento en que el término sí estará bien utilizado.
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Políticas Culturales, mirando al futuro (Publicado en La Tercera On Line)

Sin lugar a dudas, los últimos años se han caracterizado por un gran avance en el desarrollo de las políticas culturales que se realizan en Chile. Institucionalidad, recursos, escuelas artísticas, etc., son muestra del gran énfasis que se le ha dado al sector. Sin embargo, los años que vienen plantean también nuevos desafíos que hacen necesario un nuevo enfoque de las políticas culturales y un mayor diálogo con áreas que pueden complementar el desarrollo general de la cultura.
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En primera lugar uno de los grandes retos es potenciar el crecimiento de audiencias. Si uno se fija detalladamente, se aprecia que principalmente el foco de las políticas está puesto en el financiamiento de los artistas y de las obras de estos. Por ende se tiende a potenciar la creación de numerosas obras, sin tener especial cuidado en saber como repercutió esto en el público. Pese a que los proyectos de los fondos van en directa relación con un rol social que deben jugar, no es menos cierto que es difícil medir de qué manera estos espectáculos se ven retribuidos con un número de asistentes que sustenten la realización de estas obras, sobre todo pensando en que son financiadas con fondos públicos. ¿De qué manera se podría potenciar esto? Subvencionando a la audiencia e incentivando la cantidad de público de acuerdo a los pronósticos de los responsables de los proyectos. De esta manera el creador se vería en la obligación de fomentar fuertemente la difusión de su obra y tratar de que ésta sea vista por la mayor cantidad de gente posible, con el fin de cumplir sus propias metas señaladas en su postulación. Pese a que se esta creando un Red de Centro Culturales a lo largo de todo Chile, no se puede dejar pensar que el número potencial de espectadores debe crecer. Pero, ¿se están haciendo los esfuerzos suficientes? Si nos hacemos esta pregunta llegamos al segundo punto: la educación.
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Una de las mejores formas de potenciar y crear el hábito cultural, es a través de la educación en la familia y en el colegio. Pero el énfasis el último tiempo ha estado en el potenciamiento de la educación para futuros artistas, más que en la educación artística que se da en los colegios, que a la larga es el lugar donde se formarán los auditores de la obras de arte. ¿Qué sacamos con financiar un sinnúmero de proyectos artísticos, si en los colegios cada vez disminuyen paulatinamente las horas dedicadas al estudio de estas disciplinas? Una de las razones por las que se ha menoscabado el desarrollo de éstas, es por la falta de información sobre los múltiples beneficios del cultivo de las artes. Hay estudios que certifican que la práctica de la música, del teatro, etc., le otorga al estudiante una mayor capacidad de concentración, mayor capacidad de discernimiento lógico, mayor disciplina, etc. Por lo tanto las políticas educaciones culturales, para la educación normal, no deben estar circunscritas sólo al Ministerio de Educación.

Y en tercer lugar, se puede perfeccionar el incentivo a las donaciones de privados, empresas y personas naturales, para artistas o instituciones artísticas. En otros países es posible, ¿por qué no en el nuestro? Muchos centros de estudios artísticos y culturales en Europa y Estados Unidos, son financiados en gran medida por donaciones de privados, que buscan ayudar de alguna manera la sociedad en que viven, unos por filantropía y otros por incentivos tributarios. Pero lo importante es que terminan solidificando disciplinas artísticas que muchas veces están expuestas a las dificultades del mercado. De esta manera se diversifica la matriz de financiamiento, y ciertas manifestaciones artísticas no tan masivas podrían sostenerse a través de aportes de privados que no vean sólo en la masividad una manera de evaluación del proyecto. Este es un punto de discusión importante, ya que cabe preguntar que manifestaciones artísticas se deben subvencionar: ¿las masivas o las vanguardias? Aspecto que fomentará un interesante debate futuro.
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Porque si queremos lograr un desarrollo cultural tenemos que resolver los problemas actuales de manera interdisciplinaria. Por que la cultura no es sólo arte. Posee complejidades artísticas, educacionales, económicas e históricas que determinan una multiplicidad de desafíos que deben ser resueltos con el fin de fortalecerla.
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