lunes, 16 de marzo de 2009

IV Convocatoria de Becas de Talento 2009, Conservatorio Prokofiev de Viña del Mar

El Conservatorio de Música Sergei Prokofiev da inicio a la IV Convocatoria de Becas de Talento 2009, abierto a todos los jóvenes chilenos y extranjeros entre siete y dieciséis años de edad, consistente en un año académico (Marzo a Diciembre 2009) de clases correspondientes al Curso Clásico (Ciclo Básico de la carrera de interpretación musical) en el Conservatorio de Música Sergei Prokofiev.

El concurso se llevará a cabo en dos categorías:
Jóvenes sin conocimiento (entre 7 y 9 años de edad).
Jóvenes con conocimiento (entre 7 y 16 años de edad en instrumento).

Disciplinas en concurso: Piano, Violín, Guitarra Clásica, Flauta Traversa.
El objetivo principal de las Becas de Talento 2009 es el otorgar la posibilidad a jóvenes que posean las cualidades y capacidades musicales necesarias de aprovechar al máximo todo lo entregado en materia educativa por el Conservatorio Prokofiev, con miras a una formación profesional de excelencia en lo que respecta al Ciclo Básico de la carrera de interpretación musical, es decir, desde los inicios hasta los últimos años de estudio antes de continuar la carrera en Educación Superior (entre 5 y 8 años dependiendo de la disciplina), y que carezcan de los recursos económicos necesarios para tales fines.
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Más información: http://www.cmsp.cl/becas.htm

Más Centros Culturales? (Publicado en La Tercera On Line)

El centro cultural es el espacio donde el arte se desarrolla en el espacio; es el lugar donde el creador y el público se encuentran, donde el circuito artístico (creador – obra – receptor) encuentra su realización. ¿Pero es el centro cultural un edificio que tiene como única función albergar el desarrollo de una obra artística? ¿Puede un espacio cualquiera transformarse en centro cultural de acuerdo a la ocasión?

Ambas alternativas son correctas, ya que ambos lugares pueden coexistir en armonía, siempre y cuando justifiquen su razón de ser.

Sin lugar a dudas en nuestro país se han creado nuevos centros culturales en distintos lugares, en Santiago y regiones. El Centro Cultural Palacio La Moneda, el Centro Cultural Gabriela Mistral, más un proyecto de 65 nuevos centros culturales con mira al Bicentenario, son algunos de los ejemplos que podemos mencionar. Sin embargo, ¿son todos necesarios? ¿Existe una demanda real? ¿Se justifica una inversión tan grande?

Uno de los principales problemas que afecta el desarrollo cultural de nuestro país es que muchas veces la gente no tiene relación con la cultura y el arte dentro de su vida cotidiana. El colegio, la universidad, el lugar de trabajo, etc., son lugares que cumplen su objetivo principal, pero pocas veces complementan su función con elementos igualmente válidos que los relacionados a su misión. ¿Cuántas universidades organizan ciclos de teatro, música, etc., destinados a su gente y/o a todo público? ¿Cuántos establecimientos educacionales generan iniciativas parecidas que involucren a la comunidad? No son pocos los colegios que cuentan con una sala o un auditorio que presenta características necesarias para la ejecución de una obra artística. Es verdad que pueden no tener recursos suficientes, pero sin lugar a dudas son lugares que aglutinan gente, centros neurálgicos que pueden entregar más. ¿Cuál sería la necesidad o la razón crear cultura en estos espacios? La posibilidad de ver que el arte puede darse en cualquier sitio, en el espacios más cercano, en el que vivo cada día. Porque si la cultura y el arte son partes integrales de nuestra existencia, ¿por qué deben darse solamente en recintos especializados? ¿Porque tengo que salir de mi hábitat natural para poder disfrutar de una obra de arte, de una exposición o de un concierto? La cultura deber llegar y propagarse, no nacer y quedarse encerrada en recintos que corren el peligro de convertirse en edificios fantasmas y con déficit, edificios vacíos y olvidados.

Al mirar otras latitudes podemos encontrar ejemplos. No son pocas las universidades norteamericanas que ofrecen ciclos de este tipo a sus estudiantes. Y muchas veces éstas no tienen departamentos de arte que logren abastecer las necesidades de una temporada completa, de lo que se deduce que hay una búsqueda, con el fin de mejorar la entrega de este servicio cultural. En Europa no son pocos los recitales y las temporadas de conciertos que se realizan en iglesias que facilitan el espacio para este tipo de actos.

En resumen, un Centro Cultural es un lugar necesario pero que debe justificar su existencia, sobre todo desde el punto de vista social, pero sin dejar de lado su rentabilidad económica. Porque muchas veces la gente no va a ciertos lugares por desinformación, lejanía o por incomodidad. ¿Por qué no pensar que la Municipalidad puede centrar esfuerzos en lugares emblemáticos de su comuna en vez de tener que lidiar con la dificultad del financiamiento de un centro que muchas veces no responde a las expectativas del público que busca conseguir? No afirmo que no sean necesarios los centros culturales. Lo que sí señalo es que existen muchos espacios desaprovechados, que podrían aportar a una reactivación cultural en muchos lugares de nuestro país, sin necesidad de construir nuevos edificios: universidades, parroquias, colegios, etc. Es verdad que se realizan, pero muchas veces no cuentan con la regularidad necesaria. Por lo tanto tenemos que sacar el máximo provecho a las ventajas con las que contamos.

Porque el ser humano construye su vida cotidiana en torno a ciertos centros sociales, debemos integrar la cultura y el arte e estos circuitos, para lograr que vuelvan a formar parte integral de su existencia.
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Publicado en La Tercera Online: