lunes, 22 de marzo de 2010

El Arte y la Reconstrucción (Publicado en La Tercera On Line el 10 de marzo)

El terremoto ya ha pasado y comienzan a vislumbrarse las primeras líneas de la reconstrucción. Ingenieros, arquitectos y otros especialistas son los encargados de llevar la batuta sobre las prioridades y las directrices fundamentales del proceso. Sin embargo, cabe hacernos la pregunta sobre qué lugar tiene el arte y la cultura en la reconstrucción de las zonas devastadas de nuestro país.

No cabe duda que los principales problemas, y por ende las prioridades inmediatas, son la construcción de viviendas de emergencia, la restitución de los servicios básicos y la reparación de diversas estructuras que fueron dañadas por el terremoto. Sin embargo el sismo también atacó la condición humana, llevando a mucha gente a cometer una serie de actos condenables, como los saqueos que muchos vimos por televisión. Pudimos apreciar el miedo, el nerviosismo y la incertidumbre que eran generados por los instintos de sobrevivencia a toda costa de unos pocos. Pero el orden ya ha llegado a las zonas de catástrofe, la comida y el abrigo empiezan a arribar paulatinamente, y el despeje de escombros se lleva a cabo sostenidamente. Entonces, ¿qué lugar viene a ocupar el arte en esta reconstrucción? Viene a devolver la dignidad a los damnificados; a recordarles que la belleza está presente y que por más que la naturaleza nos recuerde nuestra fragilidad, somos capaces de crear una y otra vez obras que nos alegran, que nos recuerdan que estamos vivos y que llenan nuestro espíritu. Y aquí es dónde está la otra dimensión de la ayuda que debe ser entregada. Una ayuda que se ocupe de reparar el alma, que devuelva la alegría a tanta gente que lo perdió casi todo el sábado 27 de febrero.

Muchos preguntarán que sustento tiene la afirmación anterior. La respuesta es que la reconstrucción es una segunda oportunidad para edificar nuestra realidad y nuestras expectativas. La vivienda y la comida son cosas que tarde o temprano han ido llegando a las zonas y que cubren necesidades básicas. Pero en muchas localidades todavía no comienzan las clases, y en tantas otras se han perdido los espacios públicos de recreación y de entretenimiento que existían. Si eso se mantiene así, si no somos capaces de entregarles y de reponer las distintas posibilidades de enriquecimiento cultural, estaremos discriminando a ciudadanos de Chile que producto del sismo, estarían quedando sin alimentar una de sus dimensiones.

El Consejo de la Cultura, los privados y los artistas, tienen una gran oportunidad y un gran desafío en este punto. Los chilenos damnificados no sólo necesitan un techo, también necesitan volver a sentirse ciudadanos, personas; y que mejor que entregarles lo que nos diferencia como especie: nuestra capacidad de crear y pensar, es decir, nuestra capacidad de crear cultura. Por lo tanto, es necesario que las distintas iniciativas artísticas que surjan desde lo gubernamental, desde lo privado y desde los mismos creadores, pongan como centro fundamental la necesidad de reconstruir la dimensión cultural de las zonas afectadas. ¿Qué pasará si los fondos concursables, no incluyen, producto de la contingencia, itinerancias y festivales en las regiones afectadas? ¿Qué pasará si las Orquestas Juveniles en vista de la destrucción, suspenden sus actividades a la espera de la reparación de los teatros y lugares de presentación? ¿Qué pasará con las bibliotecas que fueron afectadas y con los niños y adultos que diariamente recurrían a ellas para leer libros que no podían comprar? Ya lo dicen muchos, el proceso no será corto, por lo que es imperativo que los más necesitados no sólo cuenten con lo básico. También deben volver a tener la posibilidad de escuchar un concierto, ver una obra de teatro y de leer una novela; para que así las oportunidades y accesos que tengan sean los mismos que los de sus compatriotas.

Por lo tanto, la reformulación y la creación de nuevas iniciativas son fundamentales para volver a levantar bibliotecas, reparar centros culturales, y llevar el arte y la cultura a zonas que de no ser por estos, serán sólo sanadas desde una perspectiva, dejando de lado la capacidad de apreciar la belleza y la creatividad. Porque como un amigo me dijo alguna vez: “La música y el arte son armas de construcción masiva” que nos ayudan a ser más humanos. Esperemos que así sea y que nuestros líderes no olviden todas las dimensiones de la reconstrucción de nuestro país.


Publicado en La Tercera Online:

http://blog.latercera.com/blog/nemilfork/entry/el_arte_y_la_reconstrucci%C3%B3n

lunes, 8 de marzo de 2010

Nuevo equipo en Consejo de la Cultura (Publicado en La Tercera On Line el 24 de febrero)

Ya ha sido nombrado el nuevo equipo que dirigirá el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes durante el gobierno de Sebastián Piñera. Pese a tener menor figuración mediática que otros ministerios, los nombramientos generaban expectativa dentro del mundo cultural, debido principalmente a la histórica afinidad que connotados artistas han tenido con el mundo de la Concertación.

El futuro ministro Luciano Cruz Coke, trabajó activamente en los Grupos Tantauco de Cultura, en el marco de las propuestas del programa de gobierno del hoy presidente electo. Además de desempeñarse como actor, ha desarrollado una interesante tarea en el mundo de la gestión cultural a través del Centro Cultural Lastarria 90, lugar que un principio acogió sólo proyectos teatrales para más tarde incluir actividades musicales, danza y proyectos de cine digital. Es en este aspecto donde se concentran sus mayores virtudes para el puesto, ya que una de las necesidades importantes es la diversificación del financiamiento de las artes, y el fomento al desarrollo de disciplinas diversas, independiente de la cantidad de público que generen. Gracias a su Centro, Cruz Coke ha podido conocer la legislación vigente, sus virtudes y defectos para poder gestionar de mejor manera los recursos y aportes existentes. También su faceta actoral lo relaciona con los gremios artísticos existentes en Chile, elemento importante a lo hora de escuchar a uno de los participantes del proceso artístico.



El futuro subdirector Nicolás Bär, es quizás el gran aporte para la próxima administración. Este cargo en las administraciones anteriores, en la práctica, era muy de segundo orden ya que generalmente no incluía personas con el conocimiento técnico necesario para este puesto. Bär es ingeniero civil con Máster en Gestión Cultural en la Universidad de Warwick en Inglaterra, lo que le otorga una doble formación que viene a ser un factor muy valioso debido al conocimiento de dos áreas que se ven en la obligación de dialogar para gestionar la realización de proyectos artísticos en el mundo actual. Además de su labor en diversos proyectos de gestión cultural desde la academia y desde lo municipal, cabe destacar el hecho de venir a representar a un agente que muchas veces está ausente en el debate sobre los fondos como pilar fundamental en las políticas culturales de Estado: el público. La razón es que Bär está ligado al mundo del arte como académico y no como realizador, lo que le da una visión más imparcial, pudiendo así potenciar que los proyectos impulsados desde el estado incluyan y potencien la participación ciudadana.

¿Cuáles serían las principales tareas? En primer lugar continuar las políticas exitosas en materia cultural que han realizado los gobiernos de la Concertación. Entre estos podemos nombrar los Fondos de Cultura y la Red de Centros Culturales, que tiene su gran símbolo en el Centro Cultural Gabriela Mistral. Sin embargo, en estos está también su mayor desafío. En diversas entrevistas el futuro ministro ha señalado que se aumentarán los recursos, aspecto que sin lugar a dudas es positivo, a lo que debe agregarse una mejor focalización de los fondos entregados y una mayor transparencia que le permita a cualquier ciudadano acceder al detalle de los resultados, que hoy se publican, pero que no contienen una acuciosa descripción de los proyectos, sobre todo considerando que son financiados con dineros públicos. La focalización tiene relación con el hecho de que ciertas disciplinas están subrepresentadas en ciertas líneas, siendo que muchas veces necesitan una mayor subvención debido a que son menos rentables desde el punto de vista del mercado, pero igualmente necesarias, por su gran complejidad, tradición y desarrollo académico.

Por otro lado, la red de centros culturales busca dar un impulso regional al desarrollo de la actividad artística. Sin embargo, no bastará sólo con la infraestructura, ya que el factor gestión será de vital importancia para administrar de la mejor manera los recursos disponibles (que siempre son escasos), aspecto que implicará una adecuada elección de las persona responsables, con el fin de avanzar con la mayor eficiencia posible en la generación de temporadas regulares de concierto, obras teatrales, etc.; y también, en el establecimiento, en la medida de lo posible, de cuerpos estables para cada uno de los centros que se crearán a lo largo del país.

Pero el factor más importante es quizás el vínculo o el impulso que se le pretende dar a la educación artística, entendiéndola como una formación de hábitos culturales, elemento que ha sido mencionado en entrevistas por las nuevas autoridades del Consejo. ¿Por qué? Porque es quizás la gran manera de fomentar el desarrollo de audiencias para el arte, lo que permitiría que éste se convierta en un fenómeno cultural en todos los aspectos, fomentando lo que algunos expertos denominan la participación cultural (en lugar de consumo cultural). Sir ir más lejos, Ernesto Ottone (gestor cultural de gran experiencia, director de Matucana 100, vinculado a la candidatura de Eduardo Frei), señalaba en un debate con Nicolás Bär que la única manera de aumentar las audiencias es logrando que los temas culturales se involucren con las raíces del sistema educativo (aspecto en que ambos estuvieron de acuerdo).

Y es en este último punto donde el financiamiento mixto puede ser un gran aporte propiciando que los privados no sólo financien eventos presenciales, sino que tengan la posibilidad de involucrarse en proyectos de largo aliento relacionados con los colegios, universidades, etc., que propicien un crecimiento sostenido en los hábitos culturales de los chilenos.

Diversificación del financiamiento, descentralización y educación, son quizás los tres pilares básicos que debe enfrentar el nuevo equipo del Consejo de la Cultura. Grandes desafíos, pero también una gran oportunidad de demostrar que la cultura es una preocupación del país que debe ser abordada con visión de largo plazo.


Publicado en La Tercera Online:

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