martes, 26 de octubre de 2010

Concierto Lanzamiento CD Retrato, 27 de octubre

Estimados amigos,

Mañana miércoles 27 de octubre a las 20:00 hrs., en el Centro Mori Parque Arauco (Subsuelo Boulevard del Parque Arauco, Av. Presidente Kennedy 5413, Las Condes), me presentaré en un concierto - lanzamiento de mi CD Retrato, que incluye obras de Mauro Giuliani, Leo Brouwer, Antonio José y Sergei Rudnev. El recital incluirá las obras presentes en la grabación y algunas de otros destacados compositores del instrumento. La entrada es liberada y el disco estará a la venta ese día en la sala. Para mayores informaciones y reservas se pueden contactar al teléfono 2990700, o al mail nicolasemilfork@gmail.com. También en la página www.nicolasemilfork.cl.

A continuación describo brevemente las obras presentes en el disco.

Mauro Giuliani, fue uno de los compositores más representativos del clasicismo en la guitarra. Le Rossiniane es un grupo de seis fantasías o pot-pourris, basadas en temas de las óperas de Rossini, desarrollados a través de diversas variaciones. En la presente obra (Parte 1, Op. 119) se utilizan temas de Ottelo, L’Italiana in Argeli y Armida.

Antonio José, compositor español tempranamente fallecido durante la guerra civil española, fue uno de los músicos españoles de mayor proyección de principios del siglo XX. Compuso en 1933 su Sonata para guitarra, que desde el punto de vista formal, es una de las obras más ambiciosas escritas para este instrumento en la primera parte del siglo XX.

Leo Brouwer es uno de los compositores más importantes en la actualidad para guitarra. El Decamerón Negro está basado en tres baladas de cuentos del África. La historia principal trata sobre un gran guerrero que quiere ser músico y que es expulsado de su tribu y separado de su amada, exiliándose en las montañas. En el momento en que la tribu comienza a perder una batalla tras otra, le ruegan a este guerrero que vuelve a la lucha. Éste acepta, gana la guerra y retorna a las montañas con su enamorada.

Sergei Rudnev es un prolífico compositor de numerosas obras y canciones basadas en temas de la música folclórica de su país. La presente obra, está basada en la canción Lipa Vekovaia (La vieja lima), perteneciente a la tradición urbana, es decir, canciones con textos de importantes poetas rusos del siglo IX, y que eran cantadas con acompañamiento de guitarra o piano, llegando a formar parte integral de la vida diaria.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Un Instrumento Musical por Niño (Publicado en La Tercera On Line)

“Un instrumento musical por niño”, es la frase que alguien me dijo alguna vez en relación a las medidas para solucionar muchos de los problemas educacionales y de pobreza en nuestro país. Son varias las formas en las que esta frase puede ser llevada a cabo, pero sin lugar a dudas el gran proyecto que ha intentado poner en práctica esta sentencia han sido las orquestas juveniles e infantiles impulsadas en un principio por Fernando Rosas. ¿Cuál es la contingencia con la que se puede relacionar esto? La respuesta son los resultados de la encuesta Casen que vinieron a recordarnos la desigualdad y la segregación social que existe todavía en nuestro país. Y no es malo recordar y señalar de que manera las buenas ideas pueden contribuir a solucionar más problemas de los que fueron motivo de su gestación.



Las orquestas juveniles han tenido una evolución lenta pero sostenida. Partieron principalmente como una forma de acercar la música sobre todo a jóvenes en riesgo social. No es casualidad que muchas personas tengan en la mente la famosa orquesta de Curanilahue, una de las localidades más pobres de nuestro país, pero también una de las primeras en ser famosas por estos grupos de estudiantes que se levantaban y estudiaban constantemente para tocar música. Pero hoy en día las orquestas juveniles están presentes en todos los sectores posibles, de diversas características socioeconómicas, lo que nos habla de un proyecto sólido e inclusivo. ¿Cuáles son las claves y los beneficios más importantes? Disciplina, Integración, desarrollo comunitario y búsqueda de la excelencia.



El primer aspecto, la disciplina, se traduce en todo el hábito que se genera al momento de decidir integrar una orquesta de manera responsable. Respetar un horario de ensayos, seguir las instrucciones del director y estudiar las partes necesarias son parte de esta idea. El gran punto positivo, según muchos testimonios, es que todas estas cosas repercuten positivamente en las otras actividades de los niños. Las tareas del colegio, los quehaceres domésticos, entre otras, son impregnadas de esta disciplina, entregándole al niño las herramientas para enfrentar los desafíos diarios de una mejor manera.



El segundo aspecto, la integración, se da sobre todo en las orquestas juveniles regionales. En ellas podemos encontrar niños de diversos orígenes socioeconómicos y culturales, cuyas probabilidades de haberse conocido, si no hubiera sido por la orquesta, habrían sido mínimas. Es decir, no importan dónde vives, donde estudias, etc., simplemente es necesario que se toque un instrumento al nivel necesario, para pasar a formar de este grupo heterogéneo. Muchos se preguntan de qué manera podemos solucionar la segregación social asfixiante de nuestro país. Mirar instancias como éstas nos pueden dar la respuesta.



El tercer aspecto es el desarrollo comunitario. Son muchos los padres que se quejan o ven con preocupación de que manera el niño pasa solo frente al computador, a la consola o al televisor sin interactuar con otros niños. Uno de los grandes beneficios de la práctica orquestal es la necesidad de escuchar al otro, sabiendo que el éxito de la interpretación depende de lo individual y sobre todo de la capacidad para trabajar en grupo. Muchas de las grandes orquestas, además de tener buenos intérpretes, poseen un sentido de cuerpo, lo que les ayuda a conseguir los objetivos artísticos de una manera más humana.



El cuarto aspecto es la búsqueda de la excelencia. Es cierto que muchas veces se crítica el carácter social del proyecto de las orquesta juveniles, porque muchos creen que deja de lado la calidad, pero no se puede dejar de pensar que en muchas ocasiones los proyectos partieron de cero, con gente de pocos recursos, pocos profesores especializados, entre otras dificultades. No obstante, hoy el panorama es distinto. Hay más y mejores directores jóvenes, los instructores están siendo escogidos con mayor exigencia y paulatinamente, el nivel de muchas orquestas sorprende gratamente por la profesionalidad del trabajo y el buen resultado musical. Lo importante es que todos tienen en la cabeza la búsqueda de una perfección que pueda reproducir el espíritu y la intencionalidad del compositor de la mejor manera posible.



¿Quedan desafíos? Muchos, sin lugar a dudas. Todavía existen lugares donde llegar con el proyecto, sobre todos a sectores de mucha violencia y riesgo social. También se necesita una mayor exigencia en los directores de las orquestas más pequeñas que muchas veces sin querer, producto de su poca capacitación específica, terminan provocando daño en muchos de los niños debido a que no logran enseñar correctamente. También se debe seguir acompañando a los niños, sobre todo porque muchos de ellos no podrán ser músicos profesionales, por capacidades o por otras circunstancias. Lo importante es que cuando venga el momento doloroso no estén solos y tengan un hombro en el cual apoyarse ante esta potencial adversidad. Y quizás el mayor desafío es lograr crear los hábitos culturales en la población para que vean este proyecto de la manera más seria posible, posibilitando la demanda y creación de orquesta profesionales que absorban a gran parte de estos jóvenes músicos en el futuro. El margen de maniobra está, y es aquí donde el Consejo de la Cultura debe actuar, potenciando las redes con proyecto a largo plazo que creen hábito. Es decir centrar los fondos en las personas, aumentando la participación. El lugar dónde se realice, poco importa. Lo importante es que si la gente lo pide, la infraestructura necesaria para estas futuras orquestas se realizará.



Todo partió con un sueño, una cuota de ingenuidad y muchas ganas de generar oportunidades para quienes no las tenían, logrando un cambio importante en nuestro país. En tiempos en que los estudios nos refriegan en la cara nuestra precariedad y la segregación social, es esperanzador observar el carácter inclusivo de este proyecto que en muchos casos es ya realidad, rompiendo la segregación ayudando de una manera u otra a que nuestro país sea más humano.



Alguien me preguntó de qué manera el desarrollo cultural ayuda a un Chile. Quizás la respuesta está justamente aquí.

Publicado en La Tercera Online:

Universidades y carreras artísticas (Publicado en La Tercera On Line)

Durante el último tiempo el tema de la enseñanza superior ha ido entrando paulatinamente en el debate público. El rol, el financiamiento, la diferencia entre públicas o privadas, son elementos que cada día fomentan las diversas visiones sobre el papel que desempeñan las distintas universidades en el país. Bajo este mismo punto, la enseñanza de disciplinas artísticas de pregrado cobra importancia en la medida que se convierte en un elemento diferenciador importante y que nos puede ayudar a entender la visión de universidad que muchos buscan.



Si uno observa las distintas universidades se puede apreciar que la presencia de Facultades de Arte no es un denominador común en todas éstas. ¿Qué características presenta la existencia de una facultad de este tipo? Un aspecto fundamental es el carácter deficitario de las carreras artísticas, en el sentido que son difícilmente financiables con las matrículas de los alumnos. ¿Por qué? Esto se debe a que la relación de alumnos y profesores es desfavorable debido a que es una carrera de alta especialización y con cursos pequeños, muchas veces individuales, lo que determina que los alumnos sean pocos y los profesores muchos, comparados con las proporciones presentes en carreras como ingeniería, medicina, etc. Esto constituye un primer cortapiso en la implementación de un carrera de este tipo. Una segunda razón está en el equipamiento costoso que se necesita para desarrollar correctamente disciplinas artísticas: talleres, instrumentos, salas acústicamente construidas, etc. De esto se desprende que las universidades que deciden tener facultades de arte, lo hacen por razones que van más allá de la retribución económica inmediata.



Un punto intermedio, son las universidades que tienen pedagogías o licenciaturas en especialidades artísticas. Si bien no apuntan a formar “artistas”, sí deciden impartir carreras afines, que les permiten subsistir con el número de alumnos respectivos, y mantener presente disciplinas que entregan un carisma distinto a la institución. E incluso tienden a apuntar en un futuro a implementar carreras artísticas propiamente tal.



Quizás la razón de tener facultades de arte, va en relación con las visiones de sociedad y hombre que tienen las distintas instituciones presentes en nuestro país. Además de las universidades tradicionales como la Universidad de Chile, la Universidad Católica, La Universidad Austral, La Universidad Católica de Valparaíso, no es casualidad que instituciones como la Universidad Alberto Hurtado y la Universidad de Los Andes, entreguen dentro de su oferta la posibilidad de estudiar disciplinas relacionadas con el arte y las humanidades, sobre todo en el área de la filosofía. Ambas son universidades que en su proyecto e inspiración fundamental poseen marcadas visiones del hombre y la sociedad. Porque de una u otra manera el arte, la creación y las humanidades son prácticas, que tienden a definirnos como seres humanos, y que terminan influenciando e inspirando disciplinas más duras. La economía tiene elementos de visión filosófica importantes que definen cierta caminos a seguir; el diseño y la arquitectura toman prestados de las artes visuales muchas ideas de con las cuales construyen sus obras; la publicidad ha sido la manera en la que el mercado ha utilizado la música y las artes en general, como medio de comunicación con el fin de querer transmitir una idea.



Si uno observa los rankings de las mejores universidades del mundo podrá apreciar que aquellas que ocupan los primeros lugares, también son primeras en la enseñanza de las artes y las humanidades. Harvard, Yale, Stanford, Berkeley, etc., tienen departamentos de música y de artes importantes, que además de impartir carreras, nutren de cursos al resto de los estudiantes. Esto marca diferencias con nuestras instituciones y de alguna manera proponen un camino a seguir con el fin de alcanzar niveles de desarrollo más altos. En el fondo entregan una visión más completa sobre cómo debe ser encarada la enseñanza superior. De esta manera nuestro futuros profesionales saldrán de verdaderas universidades donde el concepto de universo no alcance solo criterios cuantitativos sino que también cualitativos en torno a la posibilidad del aprendizaje de distintas disciplinas durante la formación, siendo quizás las artes, una práctica económicamente deficitaria, pero si my necesaria en la formación de la sensibilidad de los individuos.

Publicado en La Tercera Online:

jueves, 17 de junio de 2010

Concierto en Teatro del Lago, Frutillar, 26 de junio

Estimado amigos,
Aquí está la información e invitación del concierto que daré el próximo sábado 26 de junio en el Teatro del Lago en Frutillar. En la primera parte interpretaré obras para guitarra sola de Mauro Giuliani, Leo Brouwer y Antonio José; y en la segunda parte junto a Nurys Olivares, interpretaremos obras de John Dowland, Manuel de Falla, Benjamin Britten, tradicionales rusos y Alex Vigueras.



COMUNICADO DE PRENSA



Los artistas chilenos Nicolás Emilfork y Nurys Olivares visitarán el Teatro del Lago el sábado 26 de junio, para ofrecer un variado concierto, que incluirá obras para guitarra sola y canto-guitarra de Mauro Giuliani, Manuel de Falla y Benjamin Britten, entre muchos otros.

Nicolás Emilfork obtiene su Licenciatura y Título en Interpretación Musical en Guitarra, ambas con distinción máxima, en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en la cátedra del maestro Ernesto Quezada. Se ha perfeccionado tomando clases magistrales con el laudista Hopkinson Smith, Carlo Marchione, Eduardo Catemario, Alvaro Pierri, entre otros.

Ha sido premiado en concursos en Chile, España y Grecia. Se ha presentado en Chile, Argentina, Francia, España, Grecia, Portugal, Austria y Marruecos. Destaca su participación en el Festival Internacional Entrecuerdas; Festival Guitarras de América; Festival Ciutat d’Elx, España; I Temporada Nit de Concerts Clasics a Santa María de Solanes, Catalunya; Festival des Cordes Pincées, Marruecos. Es profesor de la cátedra de guitarra del Conservatorio Sergei Prokofiev de Viña del Mar; y columnista de La Tercera Online.

Nurys Olivares, es licenciada en Educación Musical de la U. de La Serena, e Intérprete Superior en Canto de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, donde estudió en la cátedra de la maestra Carmen Luisa Letelier. Actualmente integra el Coro de la Ópera del Teatro Municipal de Santiago. Realiza estudios en Barroco Latinoamericano impartidos por el Centro de Altos Estudios Musicales de Ginebra, becada por la Fundación Andes; estudios de teatro e interpretación bajo la dirección del Teatro Colón; y estudios de Barroco Italiano becada por la U. Católica. Se ha perfeccionado con el director de orquesta Pedro Pablo Prudencio y el maestro Alfredo Saavedra. Se ha presentado como solista e integrando grupos de cámara en Chile, Argentina, Brasil y Finlandia. En el plano de la ópera destaca su participación en los elencos de las óperas “La Flauta Mágica” y “Sor Angélica”, realizadas por el Teatro Municipal de Santiago.

Bono Cultural e inequidad en el acceso

Pasó desapercibido uno de los anuncios que hizo el Ministro de Cultura hace unas semanas, que guardaba relación con la puesta en marcha, como proyecto piloto, de un bono cultural que permitiera acceder a gente de recursos escasos a eventos artísticos que en situaciones corrientes no podrían asistir. Independiente de si estamos de acuerdo o no con su implementación, lo que resulta llamativo es el hecho que marca de alguna forma la búsqueda de la solución a uno de los grandes problemas en materia cultural que afecta a nuestro país: la desigualdad de acceso a la cultura.



Como se señalaba en una columna anterior (ver columna), el porcentaje de participación de los sectores más desposeídos en eventos culturales, según un estudio del CNCA, es inferior al 20 por ciento en promedio. Si a esto le sumamos que el Estado financia aproximadamente el noventa por ciento de la producción artística en el país, nos damos cuenta que aquí hay un objetivo que no se está cumpliendo. Si comparamos el aporte del Estado en otras materias como economía, pobreza, etc. tendríamos que afirmar que hay un claro error de focalización de las políticas, ya que si se ha decidido que el Estado se involucre en la producción artística, también debe asegurarse que el acceso sea equitativo.



Esto se da en gran medida porque la gran mayoría de la producción de eventos artísticos se realiza en los sectores más acomodados. Las temporadas regulares de conciertos, las temporadas de teatro, las exposiciones, etc. se llevan a cabo en sectores más céntricos y en sectores acomodados, dejando a la periferia abandonada, esperando que sea la gente de estos sectores la que se acerque y asista. ¿Basta con esto? No, porque en muchas ocasiones los problemas de transporte, costos y distancias, impiden que participen. Es cierto que sea realizan actividades en comunas de escasos recursos, pero también hay que señalar que éstas son actividades de extensión y no actividades regulares que hagan a los vecinos participar de manera sostenida. Porque a la regularidad debe sumarse el hecho de que la frecuencia de realización deba ser alta y fija en horario, con el fin de que intente crear hábito en la ciudadanía. De nada sirve la visita de un conjunto de cámara una vez cada dos meses, ya que más que un evento, pasa a convertirse en anécdota cultural.



¿Por qué este problema no sale a la luz de manera más enfática? En gran medida porque no hay mediciones constantes sobre este aspecto. Los estudios de hábitos culturales tiene casi cinco años de separación uno de otro, y no se fijan con especial atención en este elemento. Fijan sus objetivos en la evolución y diversificación de la producción, más que en el tipo de asistencia o participación cultural de parte de la ciudadanía. Es cierto que no existe lo segundo sin lo primero, pero en los últimos años, a través del crecimiento de los fondos concursables, el artista ha pasado a ser más importante que el público, lo que provoca distorsiones graves, sobre todo considerando que es el Estado quien pone la mayor cantidad de dinero en la producción.



¿De qué manera arreglamos este problema? Sin lugar a dudas el bono cultural contribuye, pero no soluciona el problema de acceso en toda su envergadura. La solución puede pasar por tres elementos fundamentales que atacan el problema de distintas maneras.



En primer lugar, se debe empoderar a la municipalidad en el desarrollo de esta actividad. Muchas municipalidades tienen departamentos culturales, pero fijan fuertemente sus actividades y los pocos recursos que destinan a talleres y actividades de poco impacto. A través de recursos otorgados de manera eficiente, podría descentralizarse el sistema, no depender de la iniciativa de artistas que gane un fondo, y así gestionar temporadas regulares en distintos lugares de la comuna, generando instancias para recuperar el espacio público. Si no se logra recuperar el espacio comunitario, difícilmente la cultura podrá llegar a los vecinos y sus familias.



El segundo punto es tratar de diversificar los escenarios artísticos en las comunas de escasos recursos. Utilizando colegios, y centros comunitarios como escenarios pequeños, podría asegurarse un funcionamiento y un efecto de alto impacto debido a la fuerte circulación potencial que tienen.



Y el tercer punto, y quizás el fundamental, es el tema de los recursos. Y es aquí donde el Estado debe asegurar que parte de los dineros de los que dispone sean dirigidos a comunas de escasos recursos, licitando, por ejemplo, las temporadas regulares de conciertos a agrupaciones estables que se comprometan a realizar esta labores. De esta manera se asegura la participación de la ciudadanía y la existencia de eventos con frecuenta que fomenten la participación cultural. Se evitaría la dependencia de los fondos concursables y así se aseguraría una producción a largo plazo de actividad artística. Aquí, la asociación con instancias universitarias es fundamental. ¿Por qué? Porque la opción debe ser asesorada con cuerpos artísticos de calidad que permitan que lo que se entregue sea de un estándar de calidad y gran profesionalidad. ¿O por ser materia cultural debe ser menos serio? Si hacemos la analogía con otras reparticiones del Estado, claramente podemos afirmar que la colaboración es fundamental.



Y es en este último punto dónde puede experimentarse un financiamiento mixto, colocando incentivos para que la empresa privada colabore en actividades artísticas focalizadas, y no de cualquier índole. Esto con el fin de asegurar una participación y el acceso de los más pobres. De la misma manera que el Ministerio de Salud intenta asegurar el bienestar a toda la población y no sólo a los profesionales de la salud, el Ministerio de Cultura (o Consejo para ser exacto), debe asegurar la participación cultural a todos los chilenos y no sólo a los profesionales del arte. Esta es una distorsión que debe terminar, o por lo menos, disminuir.



Porque la desigualdad es muy grande y los crecimientos de los fondos no han ido en directa relación al crecimiento de la participación, sobre todo en sectores más desposeídos. Han esperado muchos años y ya es tiempo que las políticas culturales se focalicen, equilibrando la balanza tanto en la producción como en la participación. Porque la inequidad en nuestro país, no sólo es económica, si no que alcanza ribetes muchas más profundos de los que imaginamos.

Publicado en La Tercera Online:

Humanidades y arte: Enclaustramiento y responsabilidades

Cuando uno pregunta sobre la importancia de las humanidades y las artes, la gran mayoría de la gente tiende a señalar que efectivamente sí lo son. Sin embargo, al analizar el estado de éstas en la educación, las propuestas públicas relacionadas, y sobre todo su importancia en la proyección de del país con miras al desarrollo, nos damos cuenta que éstas dos ni siquiera son abordadas tangencialmente. Por el contrario, son excluidas sobre las visiones que ven en la innovación, la tecnología y el emprendimiento las principales formas de desarrollar el país, ya que las universidades que agrupan en su gran mayoría a las personas que se dedican a éstas disciplinas han estado ausentes del debate. Por el contrario, el gran punto de preocupación son los fondos de cultura por un lado y los fondos de investigación por el otro, lo que es altamente respetable. ¿Pero de qué manera conectamos los proyectos de ambos con la gran mayoría de la población? ¿De qué manera logramos que la élite de estas dos áreas se preocupe de enviar su mensaje a tantos receptores que no conocen o no tienen las herramientas para aprender y entender ambas manifestaciones?



Hay que señalar que indudablemente los principales desafíos de nuestro país son la superación de la pobreza y el mejoramiento de la educación, sobre a todo a nivel escolar. Y es en este punto dónde justamente las artes y las humanidades tienen algo que decir, ya que ambas han contribuido a lo largo de la historia a formar tradición cultural. La música y las matemáticas son lenguajes abstractos, que en la antigua Grecia dialogaban sin problemas. La Filosofía y la historia han construido muchas bases de las teorías económicas. El conocimiento humano es un cubo con disciplinas que dialogan constantemente entre sí, interacción que se ha visto mermada por una especialización en muchas ocasiones mal entendida, lo que ha tendido a unificar criterios de evaluación, muchas veces cuantitativos, que difícilmente son aplicables a disciplinas como las que señalamos anteriormente.



Los numerosos problemas que encuentran las artes y las humanidades en su desarrollo, como la falta de financiamiento y la inexistencia de proyectos a largo plazo, se deben en gran medida a la poca importancia que tienen éstas áreas en el proceso escolar y por consiguiente, en el proceso educativo universitario. ¿Por qué? Porque además de la familia, los colegios son las principales instituciones que entregan las primera nociones de arte, literatura e historia al individuo. Y si esa entrega se realiza mal o ni siquiera se lleva a cabo, es poco probable que los niños formados en nuestra aulas logren interesarse o captar las infinitas ventajas que supone una formación humanístico artística. (Ver columna)



Una de las grandes falencias en este sentido ha sido la dicotomía existente entre docencia universitaria de humanidades y artes, con sus pedagogías respectivas y sobre todo con los programas que se enseñan en los colegios en relación a éstas áreas. Por un lado tenemos departamentos académicos de excelencia, con profesores con doctorados, que hacen investigación, que dictan conferencias, etc. Y por otro, tenemos profesores que no pueden hacer a sus alumnos entender sus materias; tenemos estudiantes que cada vez leen menos, que entienden poco lo que leen y que cada vez más ven en la lectura un cortapiso, más que un elemento que les de herramientas para enfrentar el futuro. ¿Por qué? Porque muchas de las pedagogías que se imparten no poseen una formación acabada de la disciplina como si la tienen las personas que se desarrollaran en la misma disciplina, pero en el mundo universitario. Y al parecer da la impresión de que fueran de mundo distintos, sin darse cuenta que ambos deben convivir recíprocamente, ya que las investigaciones de unos serán difundidas por los otros durante los años de enseñanza. Si a esto le sumamos la disminución en horas de las asignaturas artísticas y el giro de las asignaturas humanísticas hacia resultados más que a procesos, podemos afirmar que la importancia de estas áreas en la enseñanza ha ido disminuyendo paulatinamente.



Más aún, si se considera que los programas escolares son extensos en contenido, pero poco avezados en materia de experiencia, las dificultades aumentan. Por ejemplo, en el área de música se busca que los niños aprendan de ésta con énfasis en aspectos teóricos y de historia, pero tienen su primera experiencia instrumental cuando están en sexto básico, pudiendo haber comenzado varios años antes.



Este enclaustramiento es un círculo vicioso, debido a que el luchar por la sobrevivencia, impide muchas veces que se pelee por convencer a la sociedad de su importancia a través de proyectos de impacto a largo plazo en la población. Se buscan proyectos de efecto, eventos culturales más que la creación de políticas públicas y mediciones que nos señalen los caminos a dónde debemos apuntar. ¿En qué momento se dejó a la deriva todos los procesos? Sin lugar a dudas los ambientes en lo cuáles artistas, nos desarrollamos son competitivos lo que nos hace luchar día a día por un lugar desde el cual crear. Fondos concursables, fondos de investigación, proyectos, financiamiento, son palabras que cubren el ambiente cotidiano, y que reemplazaron palabras como objetivos, ideas, metas y desarrollo. Lo que es pan el día de hoy, puede ser hambre para mañana en muchos aspectos.



Por otro lado, uno de los grandes objetivos de nuestras universidades es estar entre las mejores del mundo. Se habla por lo tanto de que se debe invertir sobre todo en ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo este último concepto no es sólo aplicable al ámbito científico si no es que también los es a todo el espectro del conocimiento, incluyendo las artes y la humanidades. Si uno observa los rankings internacionales, se puede ver que las universidades líderes lo son en todas las áreas del conocimiento y no sólo en algunas (ver link). La gran diferencia con sus pares chilenas es que los departamentos de humanidades no sólo se preocupan de sus carreras de pregrado y postgrado, sino que también se involucran en los procesos educativos de las otras áreas, lo que les permite intervenir en la formación de científicos, ingenieros, economistas, etc.; gente que a priori podría parecer desligada de este mundo.



Sin lugar a dudas que la innovación tecnológica es fundamental, pero difícilmente podremos avanzar si nuestros niños no entienden lo que leen; si no pueden escuchar con paciencia; si no pueden trabajar en equipo; si no pueden entender que en muchas ocasiones el camino largo es el correcto. Las humanidades y las artes nos ayudan a desarrollar justamente estos aspectos y muchos más. Permiten experimentar experiencias comunitarias y sobre todo valorar más allá de elementos prácticos muchas experiencias de vida, que ayudarán de una u otra forma en los desafíos futuros.



¿De qué manera se puede cambiar esta realidad? Primero que nada, reconocer nuestras responsabilidades en la poca importancia que se percibe en relación a las artes y las humanidades, preguntándonos que hicimos mal y en qué momento convertimos nuestras disciplinas en herméticas y las alejamos de la sociedad. Posteriormente, tenemos que ser capaces de ver qué ocurre dentro del aula, ver si los procesos están acordes a nuestra era y ver si los profesores que siguen enseñando la literatura, la música, etc., lo realizan como hace cincuenta años o utilizan herramientas actualizadas. Una vez que sepamos que ocurre con las artes y las humanidades dentro de las aulas podremos decidir si los programas impactan positivamente en los niños y si efectivamente logran desarrollar en estas áreas a los estudiantes. Y por último, debemos generar instancias universitarias interdisciplinarias serias, que vayan más allá de un taller, con el fin de que la formación de pregrado tienda a enriquecerse. Porque los recursos son necesarios, pero no constituyen por sí solos una política pública. Se necesitan decisiones que le permitan a la sociedad en general dialogar de manera más sencilla y cotidiana con estas disciplinas que tienden en encerrarse en las frías salas de la academia.


Publicado en La Tercera Online:
http://blog.latercera.com/blog/nemilfork/entry/humanidades_y_arte_enclaustramiento_y

lunes, 26 de abril de 2010

Una Buena Idea

Estimados amigos:

Aunque el terremoto ya va quedando atrás para muchos, para otros tantos todavía es presente. Mediante este blog, los invito a leer información sobre una iniciativa que buscar ayudar a muchas familias

Una gran amiga y su familia encontraron a 15 familias en Coliumo, que en realidad, son una. Son 12 hermanos con sus padres y familias nucleares. Todos vivían en esa localidad y trabajaban como pescadores. El terremoto los dejó con lo que tenían puesto, nada más. Lo ùnico que les quedó es la tierra, que era de su propiedad, pero la ola se llevó casas, botes, etc.; todo lo que habían comprado con esfuerzo de años. La idea es diseñar casas duraderas y seguras, para luego hacer un convenio con una empresa constructora que está vendiendo a menor precio 15 casas permanentes, no mediaguas, y que podrán habilitarse con servicios básicos. Por esta razón se ha diseñado un sitio Web (http://coliumo.vtrbandaancha.net/) para recibir aportes, donde también encontraran todas las entrevistas que les han hecho a las 15 familias junto con los avances que se han realizado.

Muchas gracias a todos. Si quieren reenviar la información, están invitados a hacerlo.


lunes, 12 de abril de 2010

Fondos Concursables: Participación Cultural y Visiones (Publicado en La Tercera On Line)

Hace unas semanas se conoció la propuesta de reasignar el 70 por ciento de los fondos concursables para restaurar el patrimonio dañado y destruido por el terremoto del 27 de febrero. Ante la preocupación de muchos artistas expresada en distintos medios, el ministro Luciano Cruz Coke, señaló que el presupuesto de los fondos no se tocaría. Lo que más llamó la atención fue el debate que provocó en diversas redes sociales (facebook, twitter) y las diversas cadenas de mails que se lanzaron contra la iniciativa señalada. Por otro lado, unos meses antes se publicó la Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural 2009 del Consejo Nacional de La Cultura y las Artes, una radiografía de cómo nos comportamos los chilenos de acuerdo al tipo de acceso, la geografía y el nivel socioeconómico, entre otros aspectos. En vista de estos hechos, y revisando la encuesta, podemos proyectar hacia dónde debe ir el debate sobre los fondos y de qué manera estos pueden o deben focalizarse.

El estudio realizado del CNCA señala varios elementos positivos. Por ejemplo, el 67% de los chilenos considera que el acceso a la cultura hoy es más fácil que hace cinco años; el 85% cree tener mayor acceso que las generaciones anteriores; la percepción de infraestructura ha crecido; y la asistencia a disciplinas como la danza ha aumentado de un 14,7 a un 23,5 por ciento.

Sin embargo hay dos puntos reveladores, que al contraponerse plantean preocupación y desafíos. Por un lado está el tipo de acceso de la ciudadanía a espectáculos artísticos. De la cantidad de personas que asisten a espectáculos artísticos, se especifica la cantidad de gente que asistió de manera pagada y de forma gratuita. Poniendo hincapié en el acceso gratuito, se señala que en danza el 81% de las personas asistió de esta manera; en artes visuales, el 76,6%; en conciertos un 49,8%; en teatro, un 46,8%; y un 6% en cine. Por otro lado si uno mira el total de asistentes a espectáculos artísticos desde la perspectiva socioeconómica, ésta se divide de la siguiente manera:

Fuente: Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural 2009

(http://www.adcultura.cl/images/docus/7_Encuesta_Consumo_Cultural_2009.pdf)


¿Qué nos revela lo anterior? Si uno piensa que los chilenos pertenecientes a los sectores D y E son el 39.1% y 17.5% de la población*, respectivamente, nos damos cuenta que la repartición del acceso sigue siendo muy inequitativa. Llama la atención la baja participación del sector E y D en teatro, conciertos y artes visuales, todas disciplinas que reciben constantes apoyos de los fondos, y cuya asistencia gratuita es bastante importante, lo que implica que no hay un obstáculo monetario que impida una mayor asistencia. Pero al parecer, la gente que a priori no podría pagar un espectáculo así, no es la que se ve mayormente beneficiada. ¿Qué ocurre? Las tesis son múltiples. ¿Falta de educación? ¿Poco interés? ¿Dificultad de transporte? ¿Falta de escenarios?

Es indudable que los fondos no son la única forma de financiamiento, pero sí la más importante, ya que el aporte del Estado representa alrededor del 98%* de la producción cultural. Si a esto le sumamos la reacción de los artistas ante la posibilidad de reasignación de los fondos, podemos inferir su gran importancia.

Uno de los grandes problemas es que los proyectos naces de los propios artistas, y no de instituciones que deben velar por la asistencia de los ciudadanos, como por ejemplo, las municipalidades. Si un grupo de artistas decide hacer una gira por comunas de pocos ingresos y riesgo social un año determinado, la posibilidad que esta iniciativa permanezca en el tiempo, depende en gran medida que este mismo grupo presente al año siguiente nuevamente un proyecto similar. El problema que se genera es la dificultad de mantener temporadas de largo plazo en sectores de menor ingreso y bienestar, utilizando esta manera de gestión. Las municipalidades descansan (en gran medida por que no tienen recursos ni el capital humano) en las iniciativas de proyectos de los artistas. ¿Y qué pasa si no hay ninguna? Mal que mal el Estado debe velar especialmente por quienes tienen menos. ¿Cómo se explica entonces, la baja participación de los sectores más desposeídos de la sociedad? ¿Están bien orientados los fondos?

De esta manera caemos en la otra gran interrogante. ¿Qué debe financiar el Estado? ¿Cuál es el rol de lo aportes privados? ¿Qué se debe subvencionar? ¿Qué tipo de arte? ¿Música popular, música clásica? ¿Arte clásico, arte de vanguardia? ¿Se debe poner énfasis en lo formativo, en la vanguardia o en lo tradicional? Son preguntas de difícil respuesta, que la maquinaria de los fondos concursables ha evitado que se respondan. En vista de que el Ministerio se encarga de juzgar los proyectos que son propuestos, no hay una visión a largo plazo sobre qué manifestaciones son las que deben orientarse. Pese a que uno de los puntos importantes en la evaluación es el grado de impacto social, se debe señalar que el criterio de medición de este factor también es relativo, de acuerdo al énfasis cualitativo o cuantitativo del proyecto. ¿Qué nos interesa? ¿Qué mucha gente participe? ¿Qué la propuesta contribuya en la formación aunque sea a un grupo minoritario?

¿Qué relación tiene con la polémica suscitada por la posible reasignación de los fondos concursables? La respuesta es que puso de manifiesto las diversas visiones que los participantes del proceso artístico tienen sobre estos. Para algunos, los fondos son un derecho ganado por el gremio artístico, ya que son dineros que deben ser distribuidos de acuerdo a la calidad de los proyectos y los artistas que los realizan, debido a que es el Estado el que debe garantizar la producción cultural. Otro sector señala que el rol social que juegan los fondos es fundamental en la medida que faciliten el acceso y democraticen la participación de la ciudadanía. Un tercer sector, señala que son subvenciones que deben ser orientadas a disciplinas no comerciales, vale decir, que no sean autofinanciables bajo los criterios del mercado, pero que son parte de la tradición humana y que deben ser conocidas por todos. ¿Es posible hacer una combinación de estas tres?

Este es el desafío para las autoridades. Preguntas que podrán ser respondidas a través de la nueva infraestructura, de la educación artística en los colegios, de los apoyos a la creación, del impulso a las donaciones privadas, etc., pero siempre con la meta de lograr democratizar el acceso a la cultura, uno de los grandes logros que señala el estudio del CNCA. Sin embargo, más temprano que tarde, el debate estará puesto sobre que visión de los fondos es la que debe imperar. Todos tenemos una postura propia, de acuerdo a nuestras experiencias, gustos y sobre todo, visiones del hombre y de la sociedad. ¿Cuál es la suya?


*Fuente: Ernesto Ottone Ramírez (Debate en Política Stereo)

*Fuente: Novomerc y Adimark

Publicado en La Tercera Online:

lunes, 22 de marzo de 2010

El Arte y la Reconstrucción (Publicado en La Tercera On Line el 10 de marzo)

El terremoto ya ha pasado y comienzan a vislumbrarse las primeras líneas de la reconstrucción. Ingenieros, arquitectos y otros especialistas son los encargados de llevar la batuta sobre las prioridades y las directrices fundamentales del proceso. Sin embargo, cabe hacernos la pregunta sobre qué lugar tiene el arte y la cultura en la reconstrucción de las zonas devastadas de nuestro país.

No cabe duda que los principales problemas, y por ende las prioridades inmediatas, son la construcción de viviendas de emergencia, la restitución de los servicios básicos y la reparación de diversas estructuras que fueron dañadas por el terremoto. Sin embargo el sismo también atacó la condición humana, llevando a mucha gente a cometer una serie de actos condenables, como los saqueos que muchos vimos por televisión. Pudimos apreciar el miedo, el nerviosismo y la incertidumbre que eran generados por los instintos de sobrevivencia a toda costa de unos pocos. Pero el orden ya ha llegado a las zonas de catástrofe, la comida y el abrigo empiezan a arribar paulatinamente, y el despeje de escombros se lleva a cabo sostenidamente. Entonces, ¿qué lugar viene a ocupar el arte en esta reconstrucción? Viene a devolver la dignidad a los damnificados; a recordarles que la belleza está presente y que por más que la naturaleza nos recuerde nuestra fragilidad, somos capaces de crear una y otra vez obras que nos alegran, que nos recuerdan que estamos vivos y que llenan nuestro espíritu. Y aquí es dónde está la otra dimensión de la ayuda que debe ser entregada. Una ayuda que se ocupe de reparar el alma, que devuelva la alegría a tanta gente que lo perdió casi todo el sábado 27 de febrero.

Muchos preguntarán que sustento tiene la afirmación anterior. La respuesta es que la reconstrucción es una segunda oportunidad para edificar nuestra realidad y nuestras expectativas. La vivienda y la comida son cosas que tarde o temprano han ido llegando a las zonas y que cubren necesidades básicas. Pero en muchas localidades todavía no comienzan las clases, y en tantas otras se han perdido los espacios públicos de recreación y de entretenimiento que existían. Si eso se mantiene así, si no somos capaces de entregarles y de reponer las distintas posibilidades de enriquecimiento cultural, estaremos discriminando a ciudadanos de Chile que producto del sismo, estarían quedando sin alimentar una de sus dimensiones.

El Consejo de la Cultura, los privados y los artistas, tienen una gran oportunidad y un gran desafío en este punto. Los chilenos damnificados no sólo necesitan un techo, también necesitan volver a sentirse ciudadanos, personas; y que mejor que entregarles lo que nos diferencia como especie: nuestra capacidad de crear y pensar, es decir, nuestra capacidad de crear cultura. Por lo tanto, es necesario que las distintas iniciativas artísticas que surjan desde lo gubernamental, desde lo privado y desde los mismos creadores, pongan como centro fundamental la necesidad de reconstruir la dimensión cultural de las zonas afectadas. ¿Qué pasará si los fondos concursables, no incluyen, producto de la contingencia, itinerancias y festivales en las regiones afectadas? ¿Qué pasará si las Orquestas Juveniles en vista de la destrucción, suspenden sus actividades a la espera de la reparación de los teatros y lugares de presentación? ¿Qué pasará con las bibliotecas que fueron afectadas y con los niños y adultos que diariamente recurrían a ellas para leer libros que no podían comprar? Ya lo dicen muchos, el proceso no será corto, por lo que es imperativo que los más necesitados no sólo cuenten con lo básico. También deben volver a tener la posibilidad de escuchar un concierto, ver una obra de teatro y de leer una novela; para que así las oportunidades y accesos que tengan sean los mismos que los de sus compatriotas.

Por lo tanto, la reformulación y la creación de nuevas iniciativas son fundamentales para volver a levantar bibliotecas, reparar centros culturales, y llevar el arte y la cultura a zonas que de no ser por estos, serán sólo sanadas desde una perspectiva, dejando de lado la capacidad de apreciar la belleza y la creatividad. Porque como un amigo me dijo alguna vez: “La música y el arte son armas de construcción masiva” que nos ayudan a ser más humanos. Esperemos que así sea y que nuestros líderes no olviden todas las dimensiones de la reconstrucción de nuestro país.


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lunes, 8 de marzo de 2010

Nuevo equipo en Consejo de la Cultura (Publicado en La Tercera On Line el 24 de febrero)

Ya ha sido nombrado el nuevo equipo que dirigirá el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes durante el gobierno de Sebastián Piñera. Pese a tener menor figuración mediática que otros ministerios, los nombramientos generaban expectativa dentro del mundo cultural, debido principalmente a la histórica afinidad que connotados artistas han tenido con el mundo de la Concertación.

El futuro ministro Luciano Cruz Coke, trabajó activamente en los Grupos Tantauco de Cultura, en el marco de las propuestas del programa de gobierno del hoy presidente electo. Además de desempeñarse como actor, ha desarrollado una interesante tarea en el mundo de la gestión cultural a través del Centro Cultural Lastarria 90, lugar que un principio acogió sólo proyectos teatrales para más tarde incluir actividades musicales, danza y proyectos de cine digital. Es en este aspecto donde se concentran sus mayores virtudes para el puesto, ya que una de las necesidades importantes es la diversificación del financiamiento de las artes, y el fomento al desarrollo de disciplinas diversas, independiente de la cantidad de público que generen. Gracias a su Centro, Cruz Coke ha podido conocer la legislación vigente, sus virtudes y defectos para poder gestionar de mejor manera los recursos y aportes existentes. También su faceta actoral lo relaciona con los gremios artísticos existentes en Chile, elemento importante a lo hora de escuchar a uno de los participantes del proceso artístico.



El futuro subdirector Nicolás Bär, es quizás el gran aporte para la próxima administración. Este cargo en las administraciones anteriores, en la práctica, era muy de segundo orden ya que generalmente no incluía personas con el conocimiento técnico necesario para este puesto. Bär es ingeniero civil con Máster en Gestión Cultural en la Universidad de Warwick en Inglaterra, lo que le otorga una doble formación que viene a ser un factor muy valioso debido al conocimiento de dos áreas que se ven en la obligación de dialogar para gestionar la realización de proyectos artísticos en el mundo actual. Además de su labor en diversos proyectos de gestión cultural desde la academia y desde lo municipal, cabe destacar el hecho de venir a representar a un agente que muchas veces está ausente en el debate sobre los fondos como pilar fundamental en las políticas culturales de Estado: el público. La razón es que Bär está ligado al mundo del arte como académico y no como realizador, lo que le da una visión más imparcial, pudiendo así potenciar que los proyectos impulsados desde el estado incluyan y potencien la participación ciudadana.

¿Cuáles serían las principales tareas? En primer lugar continuar las políticas exitosas en materia cultural que han realizado los gobiernos de la Concertación. Entre estos podemos nombrar los Fondos de Cultura y la Red de Centros Culturales, que tiene su gran símbolo en el Centro Cultural Gabriela Mistral. Sin embargo, en estos está también su mayor desafío. En diversas entrevistas el futuro ministro ha señalado que se aumentarán los recursos, aspecto que sin lugar a dudas es positivo, a lo que debe agregarse una mejor focalización de los fondos entregados y una mayor transparencia que le permita a cualquier ciudadano acceder al detalle de los resultados, que hoy se publican, pero que no contienen una acuciosa descripción de los proyectos, sobre todo considerando que son financiados con dineros públicos. La focalización tiene relación con el hecho de que ciertas disciplinas están subrepresentadas en ciertas líneas, siendo que muchas veces necesitan una mayor subvención debido a que son menos rentables desde el punto de vista del mercado, pero igualmente necesarias, por su gran complejidad, tradición y desarrollo académico.

Por otro lado, la red de centros culturales busca dar un impulso regional al desarrollo de la actividad artística. Sin embargo, no bastará sólo con la infraestructura, ya que el factor gestión será de vital importancia para administrar de la mejor manera los recursos disponibles (que siempre son escasos), aspecto que implicará una adecuada elección de las persona responsables, con el fin de avanzar con la mayor eficiencia posible en la generación de temporadas regulares de concierto, obras teatrales, etc.; y también, en el establecimiento, en la medida de lo posible, de cuerpos estables para cada uno de los centros que se crearán a lo largo del país.

Pero el factor más importante es quizás el vínculo o el impulso que se le pretende dar a la educación artística, entendiéndola como una formación de hábitos culturales, elemento que ha sido mencionado en entrevistas por las nuevas autoridades del Consejo. ¿Por qué? Porque es quizás la gran manera de fomentar el desarrollo de audiencias para el arte, lo que permitiría que éste se convierta en un fenómeno cultural en todos los aspectos, fomentando lo que algunos expertos denominan la participación cultural (en lugar de consumo cultural). Sir ir más lejos, Ernesto Ottone (gestor cultural de gran experiencia, director de Matucana 100, vinculado a la candidatura de Eduardo Frei), señalaba en un debate con Nicolás Bär que la única manera de aumentar las audiencias es logrando que los temas culturales se involucren con las raíces del sistema educativo (aspecto en que ambos estuvieron de acuerdo).

Y es en este último punto donde el financiamiento mixto puede ser un gran aporte propiciando que los privados no sólo financien eventos presenciales, sino que tengan la posibilidad de involucrarse en proyectos de largo aliento relacionados con los colegios, universidades, etc., que propicien un crecimiento sostenido en los hábitos culturales de los chilenos.

Diversificación del financiamiento, descentralización y educación, son quizás los tres pilares básicos que debe enfrentar el nuevo equipo del Consejo de la Cultura. Grandes desafíos, pero también una gran oportunidad de demostrar que la cultura es una preocupación del país que debe ser abordada con visión de largo plazo.


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viernes, 8 de enero de 2010

Desafíos Culturales para el próximo Gobierno (Publicado en La Tercera On Line)

En vista de que estamos próximos a elegir a un nuevo presidente y a una nueva administración, es conveniente señalar cuáles serían los eventuales desafíos en materia artístico - cultural que se deberían enfrentar en los próximos cuatro años. Existen cuatro puntos que pueden ser abordados conjuntamente, con el fin de potenciar los que se ha logrado y mejorar las deficiencias aún existentes.

En primer lugar, el mejoramiento de la educación artística que se da en los colegios es de vital importancia para lograr crear hábitos culturales en la población y lograr dar a conocer las distintas manifestaciones artísticas existentes en el mundo actual. Los principales obstáculos que enfrentamos en la actualidad son el tardío comienzo de ésta (en muchos colegios empieza en quinto básico), la deficiente formación de profesores del área, y la poca importancia dada por el establecimiento educacional a las asignaturas relacionadas. La forma de revertir esto es el trabajo focalizado con los estudiantes (por ejemplo, dividiendo el curso en dos, lo que implica la contratación de un nuevo profesor, práctica que se da en establecimientos con excelente resultado) que permita un trabajo más eficiente y de mayor calidad; una mayor exigencia a la hora de contratar al pedagogo; y lograr hacer partícipe a los padres de los beneficios que promueve la práctica artística (ver columna). Para esto es imperativo un trabajo conjunto de políticas culturales y educacionales.

En segundo lugar, la diversificación del financiamiento es de vital importancia. En esto momentos gran parte de las actividades artísticas son financiadas por fondos del Consejo de la Cultura, incluso las que se realizan en alguna municipalidades. Es cierto que existen espectáculos con aporte privado, pero estos son de gran envergadura, y se realizan, pese a las grandes limitaciones existentes en la actual normativa (ver columna). Muchas veces, temporadas de conciertos, exposiciones, itinerancias, etc., que no están enfocada a un público masivo, no pueden encontrar respaldo en ninguno de los dos frentes, lo que impide su realización, siendo este tipo de actividad, de menor envergadura, muy propicia para realizarse en lugares de riesgo social o que no tienen acceso a manifestaciones artísticas con frecuencia, debido a factores geográficos o de seguridad.

En tercer lugar, y muy unido al tema anterior se encuentra el potenciamiento de los Fondos Concursables. Sin lugar a dudas se ha logrado un gran avance en este aspecto en lo últimos años, pero hay elemento que deben ser mejorados para lograr que la cultura artística se desarrolle de mejor manera, especialmente, si se financia con fondos públicos. Un primer aspecto es la evaluación de proyectos en relación a si se logró llegar al público estimado en el proyecto, factor fundamental a la hora de decidir cuáles se aprueban y cuáles no. En ocasiones, proyectos de gran envergadura no tienen el público estimado debido a que la labor de difusión no se realiza eficientemente, sin que esto signifique una merma en los antecedentes del responsable del para postular a un proyecto futuro. No se trata de que todo lo que se financia sea masivo, sino que se traten de cumplir las proyecciones de espectadores que el mismo responsable del proyecto se autoimpone, dando un gran importancia al factor difusión. Por otro lado existe una irregularidad de eventos en el tiempo por las características de adjudicación de los fondos. Por ejemplo, si un año se presenta un festival en una zona de riesgo social, el que éste se repita depende en gran medida que el responsable presente un nuevo proyecto al año siguiente. Esto se evidencia en el hecho de que muchos proyectos de itinerancia, exposiciones, etc., no perduran en el tiempo, lo que determina que muchas veces los fondos sean una forma de recaudar dinero para los artistas, más que una manera de dar cultura a largo plazo a la sociedad. Es en este punto que podría existir una especie de licitación que emane de la institucionalidad en zonas que ameriten proyectos artísticos que cambien el entorno cultural de un determinado sector, lo que lograría trabajar a largo plazo las iniciativas de este tipo. Y por último, se debe poner énfasis en que los proyectos que se realicen año tras año, apunten a un cofinanciamiento creciente, debido a su aumento de público y credibilidad, es decir, que los fondos no lo financien totalmente, sino que este paulatinamente financie su realización a través de aportes privados y públicos con el fin de que estos últimos puedan ir apoyando a otras ideas que vayan naciendo.

En cuarto lugar, y quizás uno de los puntos de mayor urgencia, es el aumento cualitativo de proyectos sociales-culturales, que terminen con la desigualdad existente en muchas zonas de nuestro país. ¿Cuáles son estás? Zonas en riesgo social y zonas rurales. Debido a que éstas se encuentran alejadas de centros culturales comunales, muchas veces el acceso a la cultura y al arte depende en gran medida de la iniciativa de fundaciones u ONGs que buscan cubrir la falta de oportunidades. El problema es que no se pueden mantener en el tiempo debido en gran medida al financiamiento. Y aquí es dónde las políticas culturales deben actuar con gran urgencia. Porque cambian el entorno, revitalizan el espacio público, potencian el sentido comunitario, y logran entregarle a gente con menores oportunidad la posibilidad de apreciar manifestaciones artísticas de gran calidad, sin que tenga que viajar kilómetros para verlas. Y si a esto se le suman la realización de talleres, clases de instrumento u otras formas de aprendizaje, se logrará paulatinamente cambiar la realidad existente. Colegios, parroquias, etc., son lugares que pueden albergar estas instancias comunitarias que terminarían con esta desigualdad.

Se ha avanzado. Hay más fondos, más iniciativas, más conciencia. Sin embargo todavía no se puede decir que el arte y la cultura son apreciados por todos los chilenos. Hay deudas importantes, dolores y carencias fundamentales que necesitan ser abordadas con urgencia. Esos son nuestros principales desafíos.


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